DESTACAMOS

Brunet De Baines, arquitecto del Municipal

Claude François Brunet de Baines nació en Vannes en 1799. Fue un hijo de las aspiraciones posteriores a la revolución francesa, en particular los años napoleónicos y el periodo de la restauración. Estudió en Paris, en la escuela de Bellas Artes, pero difícilmente podía imaginar a dónde le llevaría su vida. Estaba profundamente frustrado con la situación política en Francia, pues era un ferviente monarquista y la revolución de febrero de 1848 veía por el suelos sus anhelos. Fue entonces que Francisco Javier Rosales, encargado del gobierno chileno, lo contrató en la década de 1840 para ser “arquitecto de gobierno”. Debía además, si es que fuera necesario, dirigir una posible escuela de arquitectura en la futura Universidad de Chile.

Llegó a Chile en octubre de 1848. Llega con su esposa e hija, quienes finalmente regresan a Francia por razones no del todo claras (algunos señalan que enfermó gravemente en Valparaíso), quedando solo y bastante abandonado en el país. Al año siguiente funda las primeras clases de arquitectura en Chile, origen de la escuela de la Universidad de Chile, con seis alumnos entre los que se encuentra Fermín Vivaceta y el primer arquitecto titulado de Chile, Ricardo Brown.

Ya en aquel tiempo estaba con problemas de enfermedad, siendo reemplazado por quienes serían importantes colaboradores en sus trabajos, Lucien Henault y José Zegers. Además, escribió un manual de arquitectura, el primero de Chile, y que apuntaba a un concepto revolucionario: priorizar el fondo (el uso) por sobre la forma (el adorno). Esto se refleja en la sobriedad, por ejemplo, del primer Teatro Municipal, con una influencia marcada del historicismo ecléctico del Beaux-Arts.

Además de ser el arquitecto original del Municipal, cuya estructura se ha mantenido similar hasta hoy, fue el autor del Congreso Nacional, el Palacio Arzobispal y varias residencias importantes, incluyendo el pasaje MacClure y Bulnes. Además, dió el pie inicial para que Lucien Henaul, quien concretó muchas de estas obras, diseñara la Casa Central de la Universidad de Chile y terminara la Capilla de la Veracruz. Su arte puede apreciarse hasta hoy en algunos de estos edificios, como también su influencia en las artes nacionales.

Finalmente, el dieciséis de junio de 1854 presentó una solicitud de buen servicio al Ministerio Público, y esperando de esta manera volver a París donde su familia. Algunos dicen que Napoleón III le iba a condecorar en la Legión de Honor por sus servicios a la arquitectura francesa en Chile, pero dos días después falleció de un ataque al corazón, quizás debido a la cantidad extrema de trabajo a la que se vio sometido en Chile, habiendo cambiado toda la línea arquitectónica nacional en unos pocos años. Fermín Vivaceta se preocupó de sus funerales y acompañó junto a algunos discípulos y obreros el féretro, que aún se encuentra en una tumba con reja de fierro y una B al centro.