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El Teatro de la Universidad

La Universidad de San Felipe, construida por los jesuitas, ocupaba el solar -la cuadra- donde hoy está el Municipal de Santiago. En la imagen puede verse, justamente, la fachada de dicha Universidad, en cuyo interior estaba el Teatro de la Universidad. Aquí se presentaron las primeras óperas en Chile, algunos de los primeros espectáculos teatrales de la república y fue un centro para la cultura de la capital hasta la construcción del Municipal de Santiago.

Cuando por primera vez, con ocasión de la visita de una compañía lírica, se decidió construir un nuevo Teatro para Santiago -a largo plazo-, tres eran los espacios posibles para tal fin: el solar de la familia Huidobro frente a la Moneda, en la Cañada (la Alameda) frente a Ahumada, o en el terreno de José Antonio Cañas, junto a la Universidad. Este fue finalmente elegido, y decretado gubernamental.

En 1839 se concedió algún dinero para renovar el teatro de madera de la Universidad, que estaba en muy mal estado, para dejarlo funcionando en dos meses, hasta que se consiguiera el dinero para levantar el Municipal (lo que ocurrió más de diez años más tarde). Entero en madera, tenía palcos (incluyendo uno para el presidente) y una platea de 20 varas de largo por 16 de ancho. La sala tenía cuatro escalas que, sin ser imponentes, le daban un toque a los palcos de gobierno. La sala misma, fue enladrillada por dentro para reforzarla. El trabajo, y buena parte del ritmo artístico del Teatro, lo llevaría desde entonces don Pedro Alessandri, recién llegado de Italia y avecindado aún en Valparaíso, amante de la ópera.

Sin embargo, el Teatro era aún pequeño frente a los planes del Cabildo de Santiago y el Gobierno. Una descripción del teniente norteamericano J.M.Gillis lo describe así:

“El Teatro es lo suficientemente amplio para albergar al público asistente, pero no se puede elogiar la comodidad que le dieron sus constructores. De forma oblonga, con semicírculo frente al escenario, su visibilidad es escasa, muy pocos pueden ver u oír. Los pisos de las tres filas de palcos no tienen la inclinación necesaria, y no están dotados de sillas permanentes, sino que éstas las traen los concurrentes.”

Será en este Teatro, sin embargo, donde nacerá el amor de Chile por el romanticismo, la ópera y los grandes espectáculos del siglo XIX, pie inicial para la construcción posterior del Municipal, y para que el mismo se transformara, con los años, en un centro social y cultural de importancia que permanece como patrimonio de la nación hasta hoy.